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El ascenso de la ultraderecha aboca a una Cataluña ingobernable

12 octubre, 2026 12 lecturas
El ascenso de la ultraderecha aboca a una Cataluña ingobernable
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Fecha: 4 de octubre de 2026
Autor: R. Trigo
Categoría: GENERALISTA
Tipo: Artículo de opinión

¿Cataluña ingobernable? El pronóstico político de La Vanguardia

La Vanguardia abre su portada de este domingo con un titular a cinco columnas: «El ascenso de la ultraderecha aboca a una Catalunya ingobernable». Contiene dos afirmaciones de naturaleza muy distinta. La primera es que, según el sondeo, la ultraderecha avanza en Cataluña; es un dato demoscópico, verificable dentro de los márgenes de cualquier encuesta. La segunda es mucho más discutible. Pertenece al terreno de la interpretación política y formula un juicio prospectivo cuyo cumplimiento no puede darse por demostrado.

Los datos que ofrece el diario

La noticia se apoya en un sondeo de Ipsos para el propio periódico, publicado este domingo, 4 de octubre. Esta es la estimación de escaños que publica en portada:

Partido Escaños estimados Escaños en 2024
PSC 30 42
Aliança Catalana 30 2
ERC 23 20
Vox 18 11
Junts 16 35
PP 11 15
Comuns 4 6
CUP 3 4
Total 135 135

La mayoría absoluta está en 68 escaños. El escenario apunta a una fuerte fragmentación: el PSC pierde doce diputados, Junts cae a menos de la mitad y Aliança Catalana pasa de dos escaños a empatar en primera posición. Todo ello complica, sin duda, la formación de mayorías estables. Pero una cosa es constatar esa dificultad y otra, muy distinta, anunciar que Cataluña está abocada a la ingobernabilidad.

El titular contra su propio subtítulo

Lo más llamativo de la portada no está en el titular, sino justo debajo. El segundo subtítulo afirma que la izquierda, con una estimación de 60 escaños, no podría gobernar, y que la entente más viable sería la suma del PSC, Esquerra y Junts.

Es decir, el propio periódico identifica una mayoría viable. PSC, ERC y Junts suman 69 escaños, uno por encima de la mayoría absoluta. Puede discutirse si ese acuerdo es probable, cómodo o estable, pero no puede sostenerse a la vez que existe una entente viable y que Cataluña está abocada a ser ingobernable. El titular afirma lo que el subtítulo desmiente.

La aritmética completa

Con los datos del propio sondeo, las cuentas dibujan un Parlamento difícil, pero no cerrado.

  • PSC + ERC + Comuns + CUP suman 60. Es la suma de la izquierda que cita el diario, y efectivamente no alcanza la mayoría.
  • PSC + ERC + Junts suman 69. Es mayoría absoluta y es la fórmula que el propio periódico considera la más viable.
  • ERC + Junts + Aliança Catalana + CUP suman 72. Es aritméticamente la mayor suma independentista, pero ERC y la CUP han descartado cualquier acuerdo con el partido de Sílvia Orriols.
  • Aliança Catalana + Junts + Vox + PP suman 75. Los números alcanzan, pero la política no: a Aliança y Vox les separa el eje nacional, y el PP y Junts difícilmente compartirían Gobierno.

Hay, por tanto, varias sumas posibles sobre el papel y al menos una que el propio diario califica de viable. Algunas parecen hoy improbables o incómodas para sus integrantes. Pero improbable no es imposible, y la diferencia entre ambas cosas es precisamente la que el titular borra.

Las líneas rojas también se mueven

¿Quién asegura que, mediante la negociación, no será posible alcanzar un acuerdo de Gobierno? La experiencia reciente enseña que pactos que parecían impensables acaban, a veces, materializándose. Basta recordar a los dirigentes socialistas que, antes de las elecciones de julio de 2023, negaban que una amnistía cupiera en la Constitución, y la ley que el mismo partido impulsó y aprobó meses después. Se valore como se valore aquel giro, demuestra que las declaraciones previas no siempre constituyen compromisos inamovibles.

Dos cuestiones distintas presentadas como una sola

El titular funde dos planos que conviene separar. Uno es el crecimiento electoral de los partidos situados a la derecha radical, que puede comprobarse con datos demoscópicos y, llegado el momento, electorales. El otro son las consecuencias que ese crecimiento tendría sobre la formación y la estabilidad de un Gobierno. Esto último exige interpretación política y, necesariamente, admite incertidumbre.

Aquí aparece el problema periodístico. El verbo «aboca» no describe un riesgo: sugiere una dirección prácticamente inevitable. El lector recibe así una conclusión política antes de que se hayan celebrado las elecciones, antes incluso de que haya fecha para ellas y antes de que los partidos hayan negociado nada. La recibe, además, en un titular que su propio subtítulo contradice.

¿Sesgo del periódico o vicio del género?

¿Estamos ante un sesgo ideológico de La Vanguardia? Es una lectura posible, pero conviene matizarla. El diagnóstico de la «ingobernabilidad» no es exclusivo de este diario. Buena parte de la cobertura de los sondeos de Sigma Dos para El Mundo y del GESOP para El Periódico, publicados este mismo año, recurrió a un pronóstico semejante. Más que una línea editorial singular, parece una inercia del periodismo demoscópico: convertir la fragmentación en profecía y la dificultad en destino.

Eso no exime al titular. La elección de las palabras introduce una carga valorativa clara: no se limita a informar del ascenso de determinadas fuerzas, sino que anticipa un desenlace negativo como consecuencia de ese ascenso. Y eso también informa sobre el medio. La forma de titular, las consecuencias que se destacan y el grado de certeza con que se presentan las previsiones permiten al lector saber no solo qué noticia se le ofrece, sino también desde qué perspectiva se interpreta.

Porque informar de que una determinada composición parlamentaria puede dificultar la gobernabilidad es una cosa. Presentar la ingobernabilidad como un destino inevitable, cuando el propio periódico señala en la misma portada una mayoría viable, es otra muy distinta.